miércoles, 8 de enero de 2014
Tronic, Y Txusito en el pesebre (Billantziko Basko)
Santiago González Ayer se produjo en la Cámara vasca un hecho insólito, sin precedentes en la anécdota del parlamentarismo: Jesús Eguiguren pidió la palabra después de la aprobación de los presupuestos de la Comunidad Autónoma para 2012 con el fin de realizar un chiste. La de Presupuestos es la ley más significativo que los Gobiernos someten a discusión en cada periodo de sesiones. Ayer tocaba y héte aquí que un fallo en el sistema de megafonía de la cámara obligó a que la votación se hiciera a mano alzada. Una vez aprobadas las cuentas, el presidente del PSE solicitó turno de palabra. Y dijo: ?no se veían tantos brazos en alto desde el 18 de julio y espero que no sea signo de los nuevos tiempos? Llover sobre mojado. El portavoz socialista en el Parlamento de Vitoria participó en un mitin de su cortado mientras la campaña que precedió a las municipales del 22-M. Pastor dijo: ?Cuando el PP abre la boca se le ven las caries del franquismo?. Manera fracción de ese delicado sentido del humor con que Zp convocó las elecciones para el aniversario de la muerte de Franco. Nadie parece reparar en que las gracias se les caen encima: en buena lógica, las caries franquistas de los populares son la ortodoncia del Gobierno de Patxi López; a la muerte del dictador cabe oponerle la analogía de la muerte política del zapaterismo y si las manos en alto de los populares le recuerdan a Txusito el 18 de julio, los presupuestos que aprobaron con ese gesto debían de ser los Principios Fundamentales del Movimiento. Llegados a este punto, creo que Antonio Basagoiti debería realizar un gesto radical. Voy a ver si lo ilustro con una vivencia personal: yo llegué a la conclusión de que no podría regresar a votar al PSE el día en que Xabier Arzalluz dijo: ?Hemos tenido que cubrirnos lo ojos, los oídos y hasta la nariz para gobernar con estos?. Hubo una petición formal de explicaciones al lehendakari Ardanza, que presidía un gobierno de coalición PNV-PSE. ?Yo no me he tenido que cubrir nada?, dijo, y los socialistas lo dieron por bueno. También habría valido: es que con esta sinusitis no estoy yo para olisqueos. Entonces pensé que un cortado que no sabía defender su particular dignidad, ¿con qué argumentos iba a defender la mía? No poseo anhelo sdeterminados de singularidad, pero tampoco descarto la probabilidad de que muchos ciudadanos compartan este sentimiento. Estamos en Nochebuena y no quisiera abandonar esta columna sin un buen deseo. ¿Qué mejor que un villancico para glosar la extravagante humorada de Jesús Eguiguren: ?Y Txusito en su pesebre/ se ríe porque está alegre??? Tal vez podría cambiarse el recipiente, pesebre por gamella. Después de todo, en esas ejemplares conversaciones con una banda terrorista a la que nunca ha calificado en términos tan despectivos como al socio que le aprueba los presupuestos (con el mismo gesto franquista que hacen sus propios diputados), los etarras llamaban en sus papeles ?los gorrinos? a Eguiguren y su peña, sin que hayan protestado nunca por ello. Y el lehendakari López, ¿qué opinará de todo esto?
martes, 7 de enero de 2014
Mundo animado, ¡Quién pone las banderas en la playa!
(Con este producto pongo fin a la serie «Verano») pone las banderas para advertir a los bañistas de si uno puede o no echarse al agua. Tiene que ser un delicia eso de ir adonde están los trapillos de colores y pensar: «La realidad que hoy estoy animado, sí que lo estoy, y me encantaría que viniera mogollón de gente para charlar». Y entonces, pones la bandera verde y ¡¡hala!!, miles de personas en el arenal y tú dando palique a unos y a otros. Pero que estás así como un escaso harto porque es fin de semana y no van a abandonar sito para tu toalla y vas a tener que aguantar a gente con sus aparatos de música, niños que te tiran arena, madres que gritan, imberbes que se pelean... con dos bemoles, bandera roja y aquí no entra nadie, van a entrar... si hombre... Que viene alguien y te dice que le extraña que esté la bandera roja cuando ve una calma chicha en el mar... pues, ya puestos, te creces y le dices que sí, que no es por el baño, sino que han visto unos tiburones. Bueno; eso si el que te pregunta es gallego, que de mar todos conocemos algo, que si es del interior y de mar na, pero nade na, pues entonces ahí ya es lo que te apetezca, que el agua del mar está afectada por la enfermedad de la cría del mejillón, que hay una corriente interna peligrosa o, si te apetece, que el año pasado estando así el mar se ahogaron 10, 17 o 14.077 personas, que va a saber él si es de Salamanca y ha venido a pasar tres día... bo. ¡Ah!, eso sí, digas lo que digas, no te olvides de la frase clave: «El mar es muy traicionero, muy traicionero». Y es cierto, el mar es traicionero pero el hombre de las banderas es... tela. Gracias a las librerías (La Coruña), (Santiago) y (La Coruña) por dar a conocer al público los libros de cuentos de
lunes, 6 de enero de 2014
Mundo animado, “Amour”, gran favorita de los premios César del cine francés
La película ?Amour?, del director austríaco Michael Haneke, y su actriz protagonista, Emmanuelle Riva, buscarán hoy hacerse con un César en la 38 edición de la fiesta de la Academia francesa de cine, en vísperas de competir por una estatuilla en la gala de los Óscar de Hollywood. Cuatro películas copan el plantel de premios que se entregarán por la noche en el Teatro de Châtelet de París, en una ceremonia que dirigirá el polifacético humorista Antoine de Caunes y que repartirá 21 galardones entre las 594 películas y 3.424 personas que sometieron su esfuerzo al escrutinio de los 4.199 académicos franceses. A la cabeza de los pronósticos fracción ?Amour?, con 10 nominaciones entre las que se cuentan mejor película, director, guión, actriz y actor, por el papel Jean-Louis Trintignant. Se trata de la mayor favorita, ya que esa producción austríaca rodada en francés aspira también a llevarse cinco Óscares el siguiente domingo e igualar a la francesa ?The Artist?, que el año pasado se llevó otras tantas estatuillas, entre ellas la de mejor película.
viernes, 3 de enero de 2014
Mundo animado, “Periodismo independiente”, si como “Inteligencia militar” contame otro chiste...
Si hay cosas que son incompatibles en la misma frase es ?Periodismo independiente?, o como ?Inteligencia militar? y algo llamado Sindicalismo argento por afuera del PJ. Simplemente no tiene lugar tales cosas. Es increíble que algunos medios, sobre todos del mayor multimedio local, sigan pensando y hablando como si ?Periodismo independiente?, afuera posible, mientas vemos en su pauta, a Laboratorios medicinales, el round up que mata plagas de la soja y a la gente que la siembra, a petroleras... Como presenta de esto, el conductor, Oscar González Oro que goza de alguna impunidad y conduce el que se considera, de acuerdo a la jamás creíble Ibope, el proyecto más escuchado de la radio. Depresenta a diario que lo suyo es inmejorable. No faltará el que diga que su liderazgo no se puede negar y que, por lo tanto, lo suyo es impecable como si porción tuviera algo que ver con calidad. Probablemente por esa razón se haya animado a decir lo que dijo en una emisora tan oscura como su dueño. Yendo al grano. El martes comentó al aire que estaba recibiendo muchos mensajes de oyentes preguntando por qué no se refería al caso de los hijos adoptivos de Noble y respondió: ? No lo toco por una cuestión de obediencia debida. Esta compañía de medios en la que esfuerzo tomó la decisión correcta o incorrecta, el tiempo lo dirá, de no tocar este polémico y dramático caso hasta tanto no se conozco el fruto de la pericia que va a decidir si los jóvenes son o no hijos de desaparecidos?. En este sentido, Aliverti, plantea algo interesante que sito a continuación. El dichoso Bicentenario convoca a una serie de debates y reflexiones, sobre muy numerosos apariencias del devenir argentino. Y resulta que hasta ahora, al menos en los medios grandes y al momento de escribirse esta nota, no se encuentran repasos que convoquen a pensar de dónde venimos y, con prioridad, en qué punto estamos y hacia cuál marcharíamos los periodistas. En los últimos tiempos el gremio vive una verdadera convulsión. Es así, en esencia, como artículo del feroz enfrentamiento entre el Gobierno y el grupo comunicacional más significativo del país. Lo cual deviene, a su vez, de diversos agentes que no es del caso considerar aquí. Lo que importa es lo estallado. Para beber como referencia el recupero democrático de 1983, que no es un dato precisamente menor de la corta anécdota argentina, nunca había sucedido una cosa así. Hacia dentro y desde afuera, hubo acusaciones e introspecciones que alcanzaron a militares, curas, sindicalistas, dirigentes políticos, empresarios y cuanta fauna desee citarse. Las corporaciones periodísticas, en cambio, jamás fueron tocadas ni se sabe de determinado cuestionamiento que hayan asumido en público; en especial, aunque no únicamente, acerca del vergonzoso papel que jugaron en la dictadura. Hubo denuncias gremiales, congresos de comunicadores y especialistas, libros, montones de charlas y conferencias. Pero nada había logrado quebrar el ghetto de los dueños mediáticos. Hoy sí sucede. Por distintos vías, hay nuevos ?y no tanto? lugares y figuras que se animan a discutir el poder de la prensa sistémica. Y hay que bancársela. Se acabó, o eso parece, la impunidad absoluta de la ?impolutez? periodística. Habrá que continúan liderando el rating televisivo ciertas cloacas de entretenimiento y estrellas execrables, pero eso no es periodismo. Hablamos de lo que es o se pretende como tal. Eso entró en discusión, aleluya. Sin embargo, cabe reconocer que ?como correspondía al haberse revelado inútil cualquier otra forma? entró, digamos, por la ventana. Más allá de fenomenologías novedosas, como la blogosfera y lo internetiano en general, tanto en gráfica como en radio y tevé se produjo una situación de choque demasiado directo en relación con aquello a lo que estábamos acostumbrados. Todo era en extremo modosito, y de golpe saltó la liebre. La ley de medios audiovisuales; la televisación del fútbol estatizada; los hijos de Ernestina; los temores y sobreactuaciones de colegas del corazón multimediático; las arremetidas de otros que hallaron espacio para plantar un discurso alternativo generaron que la situación semeje en primer espacio a un clima de altercados, enconos personales y actitudes defensivas u ofensivas. El periodista se hace cargo de la fracción que pueda tocarle. Se repite: no había forma de que aconteciera distinto, después de años y años de tierra barrida bajo de la alfombra. Pero eso no obsta el intento de que, tal vez, lleguemos a un piso de acuerdo marcadamente mínimo, en torno de cuestiones que a juicio personal resultan muy, pero muy, elementales.... ..una suma de ingredientes conceptuales que confluyen en preguntarnos por vuestra ubicación ideológica, entendida como el modo en que podemos manifestarla según dónde trabajemos. Algunos tienen la fortuna de desempeñarse en medios cuya línea política coincide con la personal, y otros no. Hay también matices entre ambas probabilidades, pero inclusive quienes gozan de lo primero son conscientes de que no siempre podrán firmar cuanto les venga en gana (esto contempla, además, las veces en que sí se puede pero juzgamos que no conviene; porque, como todo el mundo, somos animales políticos, y tensamos si es oportuno decir aquello o lo otro de acuerdo con a quiénes se perjudica o beneficia). Todos conocemos muy bien, en síntesis, que, trabajando donde se desea o se puede, estamos sometidos a una porción de presiones que deben contarse entre las mayores de cualquier profesión que se quiera. Y mucho más, como quedó dicho, cuando las masivos patronales mediáticas se transformaron en emporios con intereses comerciales que exceden, largamente, habitar de la información. En consecuencia, cada periodista se las arregla como mejor le sale. Pero lo que de ninguna forma se soporta más es que algunos o muchos de nosotros simulen actuar en un no-lugar ideológico. Un limbo donde no tienen lugar los mandos corporativos, ni las operaciones de prensa ni los avisadores que auspician al recurso y a los programas, ni las campañas solapadas o expuestas para instalar candidatos electorales ni el sopeso informativo regulado por la búsqueda de publicidad. Nada, no hay nada de eso. Hemos alcanzado el nirvana laboral. Y los únicos dificultades se les plantean a los periodistas que laboran en recursos estatales o sustentados por la pauta oficial, porque los persigue la presión del Gobierno (o bien están a gusto); y arriba usan el aporte dinerario de la ciudadanía para despotricar contra publicaciones, emisoras y colegas del entorno privado. ¿Y éstos cómo se sostienen y cómo cobran? Bueno, por la publicidad. ¿De quiénes? Y, de los laboratorios medicinales; de las gigantes, masivos y medianas empresas agropecuarias; del tramo petrolífero; del financiero; del inmobiliario; del alimentario... ajá. Pero entonces... Entonces es hora de sacarse la careta, porque asimismo no finaliza pagando bien, ni le hace bien a la profesión, insistir con que los monarcas son los padres. Los 200 años nos sorprenden a los medios y a los periodistas como partícipes de una de las más espectaculares revulsiones que se recuerden. Bienvenido sea.
jueves, 2 de enero de 2014
Mundo animado, “Son de lo que no hay”
28 mayo, 2013 La literatura fantástica vive una primavera editorial pese a la competencia del realismo hegemónico La imaginación empuja nuevos estampillas y colecciones a la vez que rescata clásicos del género Fernando Savater Cierto amigo, ya fallecido, cuando íbamos a un restaurante sin pretensiones ?benditos sean? y alguien lo recomendaba diciendo ?aquí comeremos como en casa?, siempre protestaba: ?¡Ah, no, yo lo que quiero es comer bien!?. En efecto, la dieta cotidiana precisamente por serlo puede no resultar la más apetecible. De idéntico modo, la vida a la que nos resignamos cada jornada, lo real empeñado en parecerse minuciosa y fatalmente a lo real, tampoco tiene por qué apasionarnos siempre como argumento literario. Es más, la descripción minuciosa y esforzadamente leal de la verdad es insuficiente para entender la verdad misma. Ocurre que lo auténticamente importante jamás sucede afuera de nosotros, en el escena fotográfico y pedestre, sino dentro, que es territorio fantasmagórico. Acudimos a lo fantástico no para huir de la verdad ?objetivo tan digno como imposible? sino para ponerla mejor a vuestro alcance o, como diría el lobo a la realista Caperucita, ?para entenderla mejor?. No debemos olvidar que catalogó la teología y digamos que por expansión también la filosofía misma como pertenecientes a la literatura fantástica. En la misma línea, ?un poeta racionalista donde los haya? escribió en su Pequeña carta sobre los mitos : ?¿Qué sería de nosotros sin el auxilio de lo que no existe? Poca cosa, y vuestros espíritus desocupados languidecerían si las fábulas, los malentendidos, las abstracciones, las teorías y los monstruos, las hipótesis y los pretendidos dificultades de la metafísica no poblasen de imágenes sin objeto nuestras profundidades y nuestras tinieblas naturales?. Desde despues es cuestión de carácter, como casi todo lo que respecta a gustos literarios. Entre quienes admiten el delicia de la ficción, que ya es fantástico de por sí, los hay que solo son realmente capaces de disfrutarlo si refleja con esforzado semejante el orden desordenado con el que suelen convivir: la vecina del tercero izquierda, esposa insatisfecha que busca consolarse con el hijo del portero, quien a su vez padece maltrato laboral en una compañía dirigida por un capitalista beneficiado por la guerra civil, que a su vez? Todo muy interesante para quien se interese por ello. Pero tienen lugar caracteres diferentes, reacios a la función del espejo o nostálgicos de atravesarlo para ver qué hay al otro lado, que nos identificamos con lo que dijo de sí mismo el mayor Herbert George Wells : ?Quizá soy persona de excepcional condición. No sé hasta qué punto experimentan otros tíos lo que yo. A veces padezco raos alejamientos de mí mismo y de lo que me rodea. Me parece que observo lo exterior desde parajes muy remotos, afuera del tiempo, del espacio, de la vida y de la tragedia de las cosas?. Para esos paladares está hecha la literatura fantástica, aunque a través de ella volvamos siempre a recaer en la vida y la tragedia (o comedia) de las cosas. Acudimos a lo fantástico no para huir de la verdad sino para ponerla mejor a vuestro alcance, para entenderla mejor Basada en la maravilla o el estremecimiento sobrecogedor, los tiempos no son propicios al género a pesar de la sobreabundancia casi industrial de artefactos literarios que procuran pertenecer a él. Cuando cualquiera de nosotros, por ramplona que sea su imaginación, lleva ahora en el bolsillo un objeto prodigioso del dimensión de un paquete de cigarrillos que faculta comunicarse con cualquier fracción del mundo, enviar sonidos e imágenes, beber fotografías, ver películas o acontecimientos deportivos, consultar ficheros y bibliotecas, orientarse en ciudades desconocidas, recibir noticias, requerir ayuda si se está en peligro, buscar novia o jugar al póquer, asimismo de mil cosas más, creer en la magia se ha vuelto difícil por saturación. Nos hemos familiarizado con lo milagroso, cuya esencia consiste precisamente en romper con lo explicable y familiar. Las profecías innovadoras de o el propio H. . Wells no nos transportan ya imaginativamente hacia el futuro sino que ahora tienen el encanto nostálgico de aquellos tiempos en que lo supuestamente imposible era todavía imposible de realidad y no una rama de las ofertas otoño/invierno de los masivos almacenes. Tal como decía el viejo chiste que le habría sucedido de haber vivido en España o México, se ha vuelto ya en todas fracciónes un escritor costumbrista? Sin embargo, el encanto literario de lo fantástico sobrevive a su cumplimiento tecnológico: aunque hoy ya el submarino sea un vehículo tan prosaico como el autobús, el Nautilus sigue siendo el libertario enigma de los mares? Para los aficionados al género que no nos resignamos a la manufactura idiotizadora de subproductos con elfos, dragones, conspiraciones de sectas que aspiran a dominar el mundo (¡vaya cosa!), etcétera, están nuestras editoriales de referencia. Por ejemplo Valdemar, en cuyas colecciones se encuentran en ediciones excelentes los mejores clásicos de vuestra afición. La última alhaja que han publicado es del sombrío y espléndido Thomas Ligotti, algunos de cuyos relatos podría haberlos firmado un redivivo sin enrojecer. O La Biblioteca del Laberinto, animada por el indomable Paco Arellano, gracias a la cual vamos conociendo todo lo escrito por ese narrador puro que fuese Robert E. Howard, pero cuyo catálogo entero es puro tocino literario de cielo borrascoso: Edmond Hamilton, Henry Kuttner, Edgar Rice Borroughs, etcétera. Y asimismo publica Delirio, la mejor y más erudita revista de ciencia ficción y fantasía de vuestro país que ya va, lo crean o no, por su entrega número 11. También contamos con la editorial Alamut, que entre otras obras más recientes de ficción científica nos proporciona lo necesario de Arthur C. Clarke
miércoles, 1 de enero de 2014
Mundo animado, “The Following” y “Cult”
1. Innovar desde el guión Los protagonistas de The Following. Cuando pensé en crear una categoría permanente en mi blog sobre los proyectos de televisión que se reinventan y se adaptan a los nuevos tiempos de la televisión social, siempre imaginé que trataría contenidos que emplean la segunda pantalla, la narrativa interactiva o bien contenidos derivados transmedia. En vez de centrarme en estos aspectos, en esta acceso voy a hablar especialmente del guión, ya que a través de la escritura también se puede innovar el contenido Según mi opinión, es significativo pero no imprescindible que las obras audiovisuales actuales contengan el sentido implícito de Internet en la historia. No hace falta crear una serie al estilo de del grandísimo Charlie Brooker donde solo se trata, se Hablad y se reflexiona sobre los medios digitales. Únicamente es indispensable para los creadores de contenido escribir anécdotas en que aparezcan algunos fundamentos propios de las redes sociales o de Internet. Si las tertulias matinales han sabido introducir las redes sociales para garantizar una gran participación de la audiencia en directo y han aprendido el vocabulario propio de Twitter ( Trending Topic ) para comentar la repercusión social de las noticias, ¿no sería lógico que las series de ficción pudieran incluir también esta costumbre en sus historias? Es por esta razón que vamos e iremos viendo como los personajes de nuestras series favoritas se van acostumbrando a utilizar las redes sociales que nosotros, los espectadores, también usamos. Personajes de Community utilizando el hashtag #Anniesmovie en sus camisetas Pero obtener que los personajes de nuestras series hablen con el mismo vocabulario de Internet que se emplea en la calle, no es ninguna novedad. Cuando escribimos anécdotas actuales creo que es de suma relevancia reflejar en el relato fundamentos del presente en que vivimos, en vuestro caso, la era de la información y de las redes sociales. Es por esto que debemos actualizar a los protagonistas de vuestros contenidos con los hábitos propios de los internautas. Lo más importante es dotar a los personajes de características particulares de roles nativos de Internet, es decir, esas figuras que han emergido de la era digital, como son los influencer o tastemakers de Twitter, los blogueros, los hackers o los entendidos en Social Media, entre otros. La mayoría de estos roles se caracterizan por ser generadores de contenido, por suscitar repercusión e influencia social o bien por interferir en la verdad desde sus ordenadores. Los detectives de Sherlock son blogueros en su tiempo abierta que redactan sobre sus casos en la red. A fracción de crear personajes que están estimulados para crear y opinar, aún se puede ir un paso más lejos a la hora de introducir fundamentos propios de Internet y las redes en la narrativa. Se trata de dinámicas particulares de la era digital dentro del núcleo del argumento en sí como detonantes del conflicto en la historia. A pesar de que se trata de un fundamento básico para desarrollar el hilo narrativo, la serie no voltea exclusivamente alrededor de estas características particulares de Internet, sino que se labora de manera implícita, se profundiza lo mínimo y se da por experto rápidamente, ya que hay conflictos y asuntos más sobresalientes y emocionantes para los creadores y la audiencia, aquellos que transmiten sentimientos y emociones como son las vinculos entre los personajes, sus motivaciones y sus limitaciones. Para aclarar mejor este concepto, creo que es conveniente hablar de no una, sino de dos series que se encuentran en antena en estos momentos y que han sabido innovar desde la escritura del guión. The Following emitida por Fox en Estados Juntos y por TNT en España y Cult emitida por Ambas series se parecen mucho en su argumento, se han estrenado como plato fuerte en la de la televisión americana, compiten por un mismo target muy parecida y según los críticos televisivos tienen algunos yerros en sus enfoques que les harán pasar factura en sus audiencias. Con estas similitudes, era lógico pensar que solo una de las dos series conseguiría una segunda temporada. Y así ha sido: le han concedido aquel proyecto que ha sabido plasmar el sentido implícito de Internet no solo dentro del argumento, sino también en las experiencias paralelas a su emisión que invitan a la audiencia a participar del proyecto de manera inmersiva. ¿Queréis saber de qué serie os hablo? ¡Pues seguid leyendo el artículo! 2.The Following (2013) La serie creada por Kevin Williamson The Vampire Diaries, Dawson?s Creek ) voltea en torno al ex-profesor universitario Joe Carroll (interpretado por James Purefoy ), un asesino en serie obsesionado por la obra de Edgar Allan Poe que alcanza desarrollar a través de su carisma y de Internet una red de admiradores que lo imitan y siguen sus órdenes. El responsable de impedir sus planes es el ex-agente del FBI Ryan Hardy ( ) que es quien conoce mejor a Carroll, ya que le detuvo una primera vez y publicó un
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