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jueves, 13 de febrero de 2014

Animados, Mi serie favorita (Milenio)

Gilberto Martinez Deja un comentario Por Álvaro Cueva, publicado en Milenio Me lo preguntan todo el tiempo: ¿Cuál es tu serie favorita? ¿La que más te gusta? ¿La que jamás te pierdes? ¡Huy, jamás me pregunten eso! ¿Por qué? Porque les podría dar como 30 títulos distintos y me quedaría corto. ¿De qué clase de serie estamos hablando? ¿Romántica, policiaca, de ciencia ficción, histórica, animada, mexicana, fantástica, musical, humorística, juvenil, infantil, política, de terror, de acción, de apreciación social, de dibujos animados, oriental, occidental, experimental? Amo la televisión y poseo un paladar lo suficientemente dadivoso como para gozar lo mismo de las alternativas más exquisitas del mercado que de las más sencillas y populacheras. Todas tienen lo suyo. Lo que sí le puedo jurar, con la Biblia en la mano, es que si hiciera una lista de las series de televisión que más me fascinan, de las que están en este momento al aire, invariablemente aparecería Downton Abbey Es una obra maestra entre las obras maestras, televisión de autor, lo más puro, lo más profundo, lo más fino. ¿Para qué ir al cine si esto es mucho mejor que las mejores películas que están en cartelera, mucho mejor que las que ganan en los festivales, mucho mejor que las que se estudian en las universidades? Me siento profundamente orgulloso de que la televisión haya evolucionado, de que haya crecido tanto, hasta poder ofrecernos algo tan elegante, apreciado y profundo como Downton Abbey ¿Por qué si es tan buena, se ha visto tan escaso y se batalla tanto para obtener en DVD? Porque sus casas productoras no son las más poderosas del planeta, ésas que tienen convenios con los canales más populares de los cables y las antenas directas al hogar, ésas que se distribuyen en automático en televisoras como Televisa y Azteca. Downton Abbey es algo así como una conjunción de marcas públicas y privadas de Inglaterra y Estados Unidos. Por lo mismo, si la descubre en DVD, solo la encontrará como una curiosidad región 1 sin traducción de ningún tipo, y si la llega a ver por televisión subtitulada, o en algunos casos doblada, solo será a través de Film&Arts o, mil años después, en Once Tv México. ¿De qué trata? De lo que le pasa a un puñado de seres humanos, ricos y pobres, que viven en la Inglaterra de comienzos del siglo XX. Sí, yo sé que platicado así no agrada muy emocionante, pero lo es, y para el público mexicano, más. Usted la va a ver y va a sentir que está viendo lo que está pasando en este momento en vuestro país y, en general, en todo el mundo. ¡Ahí está la magia de Downton Abbey ! ¡Ahí reside la clave de su éxito! Si usted afuera mi amigo y estuviéramos tomándonos una copa o un café, le diría muchas cosas personales por las que adoro esta serie, cosas que a lo mejor no son las que debería decir un crítico profesional de televisión, pero que saldrían de lo más profundo de mi alma. Downton Abbey siento, por un ratito, que soy otro, que vivo en otro lado, en otra época, se me olvidan mis problemas, sueño, pero al mismo tiempo siento que estoy más aquí, más en mi cuerpo, en mi casa, en mi realidad. Producciones de estación hay muchas, de muchos tipos, pero a mí me gusta Downton Abbey porque a pesar de que a sus personajes les pasan las cosas más horribles del universo, siempre me queda una sensación de esperanza, de que va a ganar el bien. ¿Por qué le estoy escribiendo esto? ¿Por qué precisamente hoy? Porque esta noche, en punto de las 23:00, se va a estrenar la tercera temporada de esta joya, en exclusiva para México y para toda América Latina, por Film&Arts. La anécdota inicia en la primavera de 1920, con más cambios sociales que jamás y una crisis económica que no es muy distinto a la que vive hoy el mundo. Y al increíble elenco encabezado por Maggie Smith ( La fuerza del cariño ) con un personaje titánico. Usted nada más imagínese el encontronazo de divas entre la Smith y la McLaine, el choque de fuerzas entre sus personajes que representan lo mejor y lo peor del tradicionalismo, lo mejor y lo peor de la modernidad, lo mejor y lo peor del viejo y del nuevo mundo. No le voy a vender trama pero hoy usted va a ver boda, revelaciones, tíos que lloran, ebrios y la próxima vez que le digan superproducción, piénselo dos veces. Ésta sí lo es y está llena de sutilezas estéticas. ¿Me creería si le dijera que el mundo de los ricos está filmado con trípode y el de los pobres, con cámara al hombro? Le digo, nunca acabaría de escribirle de Downton Abbey. Por favor, véala, recomiéndela. Le va a encantar. Yo sé lo que le digo. Ver nota original

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